El datacenter de $25.000M en la Patagonia: ¿oportunidad histórica o extractivismo digital?
Mientras OpenAI promete convertir Argentina en hub de IA, en Querétaro las familias llevan meses sin agua
El anuncio que sacudió Latinoamérica
El 10 de octubre de 2025, el gobierno de Javier Milei anunció lo que calificó como “el proyecto de infraestructura más grande de la historia argentina”: Stargate Argentina, un datacenter de hasta $25.000 millones de dólares en la Patagonia, en alianza con OpenAI y Sur Energy.
Los números son impresionantes: 500 megawatts de capacidad, alimentado por energías renovables, con una primera fase de $7.000-10.000 millones. Sam Altman, CEO de OpenAI, lo describió como “más que infraestructura — se trata de poner la inteligencia artificial en manos de la gente de toda Argentina”.
El proyecto se enmarca en el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) y forma parte de la estrategia global Stargate de OpenAI, que prevé $500.000 millones en infraestructura de IA mundial. Argentina sería el datacenter más grande de todos los que OpenAI está construyendo, por delante de Alemania, Noruega, Japón y Corea.
La otra cara: Querétaro y el agua que no llega
A 8.000 kilómetros de la Patagonia, en el estado mexicano de Querétaro, hay otra historia que contar sobre los datacenters.
Querétaro se ha convertido en el epicentro de los centros de datos en México, con inversiones acumuladas de $15.000 millones desde 2015 y más de 15 instalaciones operativas de gigantes como Amazon Web Services, Microsoft, Google y Equinix.
El problema: casi el 15% de los hogares de Querétaro carece de agua entubada, y los cortes son frecuentes en dos de cada diez hogares del estado.
Sandra García, vecina de Viborillas, lo resume así: “Ya llevamos dos meses sin que nos caiga una gota de agua”. Según su relato, la persona que le renta el departamento recibe agua una vez por semana, por lo que debe acumularla para el aseo personal y lavar los trastes.
El acuífero del Valle de San Juan del Río, del que se alimentan los datacenters, registró en julio de 2025 un déficit de 56.800 millones de litros.
La “Ley Kuri” y la privatización del agua
En 2022, el gobernador Mauricio Kuri impulsó una nueva normativa sobre agua que permite a municipios y a la agencia estatal otorgar concesiones a empresas privadas — algo que antes era competencia exclusiva de CONAGUA.
Los críticos la llaman “privatización encubierta”.
Microsoft, por ejemplo, tiene licencia para extraer 25 millones de litros al año de un pozo en el parque industrial Vesta donde opera su datacenter. Ascenty tiene permisos similares.
Las empresas argumentan que sus nuevas tecnologías de enfriamiento reducen el consumo de agua en un 98%, pero no han presentado evidencias concretas. Mientras tanto, 17 de los 18 municipios de Querétaro estuvieron en condiciones de sequía moderada durante 2024.
El patrón del extractivismo digital
Lo que vemos en Querétaro no es un caso aislado. Es un patrón que se repite en Chile, España y otros países donde los datacenters generan protestas ciudadanas por el consumo excesivo de recursos.
La diferencia es que en México — y probablemente en Argentina — no hay grupos organizados ni manifestaciones contra los centros de datos, porque apenas existe información sobre cuánta agua y energía consumen realmente.
Los vecinos de comunidades como Coyotillos, El Tintero y La Obrera viven rodeados de parques industriales sin entender qué son ni cómo les afectan. Cuando se les pregunta qué es un datacenter, la respuesta típica es: “La verdad no sé”.
Argentina: ¿repetirá el patrón?
El proyecto Stargate Argentina promete usar energías renovables — eólica y solar de la Patagonia — e incluso contempla integrar energía nuclear en el futuro.
Pero hay preguntas sin responder:
1. ¿Dónde exactamente se construirá? Se están analizando cinco locaciones patagónicas cuyos nombres no han trascendido. Sin ubicación específica, es imposible evaluar el impacto ambiental real.
2. ¿Cuánta agua consumirá? Un datacenter de 500MW requiere refrigeración masiva. La Patagonia tiene agua, pero también ecosistemas frágiles.
3. ¿Quién se beneficia realmente? OpenAI será el “offtaker” — comprará toda la potencia computacional generada. La pregunta es cuánto valor quedará en Argentina más allá de empleos de construcción y operación.
4. ¿Qué pasa con la soberanía de datos? El proyecto incluye “OpenAI for Countries”, que dará acceso a tecnología de OpenAI a agencias gubernamentales argentinas. ¿Dónde se procesarán esos datos? ¿Bajo qué jurisdicción legal?
El argumento a favor
Es importante ser justos con el otro lado del debate.
Argentina tiene ventajas reales para este tipo de proyectos: abundante energía renovable, tierra disponible, baja probabilidad de desastres naturales, y un gobierno que ha simplificado el marco regulatorio para atraer inversión.
El proyecto promete:
- Creación de miles de empleos
- $3.000 millones en impuestos estatales y federales
- Posicionar a Argentina como hub tecnológico regional
- Acelerar la adopción de IA en educación, salud e industria local
Para un país con décadas de desinversión y fuga de capitales, $25.000 millones no es poca cosa.
La pregunta que debemos hacernos
El debate no es “datacenter sí” o “datacenter no”. Es sobre las condiciones bajo las cuales se desarrollan estos proyectos.
- ¿Hay transparencia sobre el consumo de recursos?
- ¿Existen mecanismos de compensación para comunidades afectadas?
- ¿Se prioriza la inversión extranjera sobre el acceso de los ciudadanos a recursos básicos?
- ¿Quién asume los costos ambientales y quién captura los beneficios económicos?
En Querétaro, el gobierno cedió un terreno de 50 hectáreas por mil pesos. Las familias reciben agua cada tres días. Los datacenters operan 24/7.
Eso no es desarrollo. Es extractivismo con otro nombre.
Mi perspectiva
Como profesional de datos, entiendo el valor de la infraestructura computacional. Los datacenters son necesarios para la economía digital.
Pero también entiendo que los datos tienen un costo físico. Cada consulta a ChatGPT, cada modelo entrenado, cada imagen generada consume electricidad y, en muchos casos, agua.
La pregunta no es si debemos construir datacenters. Es si estamos dispuestos a ser honestos sobre sus costos — y sobre quién los paga.
Esto conecta con el renacimiento nuclear impulsado por Big Tech: la IA tiene un costo energético que hasta ahora hemos ignorado. Los datacenters de Querétaro y la Patagonia son dos caras de la misma moneda.
Latinoamérica tiene una larga historia de exportar recursos naturales mientras las ganancias se concentran en el exterior. No repitamos ese patrón con los recursos del siglo XXI.
Esto forma parte de una burbuja de $7 billones en inversión en IA donde los ganadores seguros son NVIDIA y los cloud providers — no necesariamente los países que ceden sus recursos.
Fuentes
- Buenos Aires Herald, Infobae, Data Center Dynamics (octubre 2025) — Anuncio de Stargate Argentina
- N+ Focus, El Clip, Zona Docs (septiembre 2025) — Investigación sobre datacenters y agua en Querétaro
- CONAGUA — Datos sobre déficit hídrico en Valle de San Juan del Río
- INEGI — Estadísticas sobre acceso a agua en Querétaro
- Mexico Business News (septiembre 2025) — Boom de datacenters en Querétaro
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